¿Qué potencia contratada necesito para un aire acondicionado?
- ¿Cuánta potencia consume un aire acondicionado?
- ¿Cómo calculo la potencia que necesito de verdad?
- ¿Cuánto cuesta subir la potencia contratada?
- ¿Qué pasa si me quedo corto y salta la luz?
- ¿Puedo poner el aire sin subir la potencia?
- ¿Puedo tener una potencia de día y otra de noche?
- ¿Y si resulta que tengo potencia de más?
En la mayoría de pisos no hace falta subir nada: con 3,45 o 4,6 kW contratados entra un aire de salón, siempre que no lo enciendas a la vez que el horno, la vitrocerámica y la lavadora. Antes de contratar más potencia, mira los vatios en la placa del aparato y haz la cuenta.
Es la pregunta de agosto. Llega el calor de verdad, alguien compra un aire o lo enciende después de dos veranos parado, y aparece el miedo: «¿se me va a ir la luz?», «¿tengo que llamar a la compañía para que me suban la potencia?».
La respuesta corta es que casi nunca hace falta. Y la respuesta larga es que subir la potencia es una de las decisiones más caras que puedes tomar en agosto, porque luego te la comes todo el invierno. Vamos por partes.
A finales de 2023, el 63 % de los hogares españoles tenía contratado 1,11 kW más de lo que llegaba a usar en horas punta, según el Panel de Hogares de la CNMC publicado el 28 de junio de 2024. Con los peajes de red de 2026 —23,32 € por kW y año en horas punta, según la resolución de la CNMC de 18 de diciembre de 2025—, ese 1,11 kW de sobra son 25,89 € al año pagados por nada. Y eso antes de sumarle los cargos del sistema, el margen de la comercializadora y el IVA. En PTA lo vemos cada semana: de cada 10 facturas que revisamos, 8 acaban pagando menos. Llevamos más de 800 facturas estudiadas desde 2025.
Dicho de otra forma: el problema de la mayoría de las casas no es que les falte potencia para el aire. Es que les sobra potencia desde hace años y nadie se lo ha mirado.
¿Cuánta potencia consume un aire acondicionado?
Depende del aparato, no de las frigorías que anuncia la caja. Un aire de salón corriente tira de entre 0,7 y 1,3 kW mientras está enfriando. El dato exacto está en la placa del aparato o en su manual, escrito en vatios: 1.000 vatios son 1 kW.
Aquí hay una confusión que cuesta dinero. Las frigorías miden el frío que da el aparato, no la luz que gasta. Un aire de 3.000 frigorías no consume 3.000 de nada: consume lo que ponga en su placa, que suele ser bastante menos.
Busca la pegatina en el lateral de la unidad de dentro o de la de fuera. Pone algo como «230 V ~ 50 Hz» y una cifra en W (vatios). Esa cifra, dividida entre 1.000, son los kW que te va a ocupar de tu potencia contratada mientras está en marcha.
Dos matices que conviene saber:
- El aire no consume siempre lo mismo. Arranca fuerte para enfriar la habitación y luego afloja. Los modelos modernos (los de tecnología inverter, que viene en casi todo lo que se vende hoy) bajan mucho el consumo una vez la casa está fresca.
- El pico del arranque dura un instante. Los aparatos antiguos daban un tirón fuerte al encender. Por eso a algunas casas les saltaba la luz justo al darle al mando y no en toda la tarde.
¿Cómo calculo la potencia que necesito de verdad?
Suma los vatios de los aparatos que sueles tener encendidos a la vez y añade el aire. No sumes toda la casa: nadie enciende todo a la vez. Con esa suma, quédate en la potencia normalizada inmediatamente superior. Si te sale por debajo de lo que tienes contratado, te sobra potencia.
La cuenta se hace en cinco minutos y en una servilleta. Estos son los consumos que trae normalmente cada aparato en su placa, para que te hagas una idea del orden de magnitud:
| Aparato | Lo que ocupa mientras funciona |
|---|---|
| Aire acondicionado de salón | 0,7 – 1,3 kW |
| Horno eléctrico | 2 – 2,5 kW |
| Vitrocerámica o inducción (una zona) | 1,5 – 2 kW |
| Lavadora (mientras calienta el agua) | 1,5 – 2,2 kW |
| Termo eléctrico | 1,5 – 2 kW |
| Nevera, tele, luces y enchufes varios | 0,3 – 0,5 kW |
Comprueba siempre la placa de tus aparatos: son orientaciones, y entre un horno y otro hay diferencias grandes.
Ahora la parte importante, que es la que casi nadie hace bien: no sumes la casa entera. Suma solo lo que de verdad coincide. Una tarde de agosto normal es más o menos así: nevera y electrónica de fondo (0,4 kW) + el aire del salón (1 kW) + la tele (0,15 kW). Total: menos de 2 kW. Con 3,45 kW contratados vas sobrado.
El momento crítico llega a la hora de cenar: aire (1 kW) + vitrocerámica (1,8 kW) + fondo de casa (0,4 kW) = 3,2 kW. Sigue entrando en 3,45 kW, pero justito. Si además metes el horno, ahí sí te vas por encima de 5 kW y salta.
Las potencias que se pueden contratar no son cualquier número: van en escalones. Los habituales en un piso son 3,45 kW, 4,6 kW y 5,75 kW. Si tu cuenta da 3,2 kW, tu sitio es 3,45 kW. Si da 4,1 kW, tu sitio es 4,6 kW.
Si no encuentras qué potencia tienes contratada ahora mismo, viene en tu factura: te explicamos dónde mirar en cómo leer la factura de la luz paso a paso.
¿Prefieres que te hagamos la cuenta nosotros?
Sube tu factura y te decimos qué potencia tienes, cuál te haría falta de verdad y cuánto pagas de más. Gratis y sin compromiso.
¿Cuánto cuesta subir la potencia contratada?
Cada kW de más cuesta 23,32 € al año solo en el peaje de redes de las horas punta, según la resolución de peajes de la CNMC en vigor desde enero de 2026. Encima van los cargos del sistema, el margen de la compañía y el IVA. Y el trámite en sí ronda los 46 € más IVA.
Conviene separar dos cosas, porque la gente solo mira una:
1. Lo que pagas una vez (el trámite). Son importes regulados por el Gobierno, iguales con cualquier compañía. Al subir potencia por encima de la que ya tenías se pagan los derechos de extensión (17,37 € por cada kW que subas), los derechos de acceso (19,70 € por kW) y los derechos de enganche (9,04 €), todo más IVA. Subir un kW se va a unos 46 € más IVA, algo menos de 56 €.
2. Lo que pagas todos los meses (esto es lo caro). Ese kW de más se te queda en el término fijo de la factura, lo uses o no. Solo en el peaje de redes de las horas punta son 23,32 € al año; con los cargos, el margen de la comercializadora y el IVA por encima, la cifra real es bastante mayor.
Y ahora el detalle que casi nadie te cuenta y que hace que esta decisión sea de agosto pero se pague en enero: la potencia contratada solo se puede cambiar una vez cada 12 meses. Hay excepciones puntuales, como un cambio de titular del contrato, pero la regla general es esa.
Léelo otra vez, porque es la trampa: si subes la potencia el 20 de agosto «por el aire», no vas a poder bajarla hasta el 20 de agosto del año que viene. Ese kW extra lo pagas en septiembre, en noviembre, en enero y en marzo, meses en los que el aire acondicionado está apagado y criando polvo.
Por eso, en PTA, cuando alguien nos llama en pleno agosto pidiendo subir potencia, lo primero que hacemos es la cuenta de la servilleta. Muchas veces se resuelve sin tocar el contrato.
¿Qué pasa si me quedo corto y salta la luz?
Salta el interruptor de control y te quedas sin luz un momento. No se estropea nada: vas al cuadro, subes la palanca y vuelve. Si te ha pasado una vez en todo el verano, no cambies nada. Si te pasa cada tarde, entonces sí te falta potencia de verdad.
Este miedo es el que vende potencia de más. Y no hay para tanto.
Cuando pides más potencia de la contratada, el contador corta el suministro. Es un mecanismo de seguridad, no una avería. Vuelves a subir el interruptor general del cuadro y ya está. No se queman los electrodomésticos, no viene nadie a casa y no te cobran nada por ello.
La regla práctica que usamos nosotros es sencilla:
- Salta una o dos veces en el verano: no toques nada. Te ha salido más barato ese susto que un año entero pagando un kW de más.
- Salta varias veces por semana, siempre a la misma hora: mira primero qué estás encendiendo a la vez. Suele ser el horno.
- Salta a diario aunque escalones los aparatos: ahí sí, te falta potencia. Súbela.
Ojo con una cosa: si la luz se va sin que estés usando casi nada, eso no es falta de potencia. Puede ser una avería o un aparato estropeado, y toca avisar a un electricista.
¿Puedo poner el aire sin subir la potencia?
Casi siempre sí, escalonando los aparatos. No enciendas el aire justo cuando están el horno, la vitrocerámica o la lavadora en marcha: sepáralos veinte minutos y el interruptor no salta. Poner la lavadora de madrugada y limpiar los filtros del aire ayuda más de lo que parece.
Cinco cosas que funcionan de verdad, ordenadas de más a menos efectivas:
- No juntes los aparatos que más tiran. El horno y el aire, a la vez, no. Enciende el aire media hora antes de cocinar, o apágalo mientras el horno está encendido: la casa aguanta fresca ese rato.
- Lavadora y lavavajillas, de madrugada o el fin de semana. Además de repartir la potencia, la luz cuesta menos en esas horas. Lo contamos en discriminación horaria: cómo ahorrar moviendo tu consumo.
- Enfría antes de que la casa se caliente. Cuesta mucha menos luz mantener 26 grados que bajar de 32 a 26 a las seis de la tarde. Baja persianas por la mañana.
- Limpia los filtros. Un filtro sucio obliga al aparato a trabajar más para dar el mismo frío. Dos veces por verano, con agua y jabón, y a secar.
- Ni un grado de más. Cada grado que bajas el termostato se nota en el consumo. Con 25 o 26 grados se está bien; a 21 grados no se está mejor, se está pagando más.
Si quieres el repaso completo de lo que se puede hacer este verano, lo tienes en cómo bajar la factura de la luz este verano.
¿Puedo tener una potencia de día y otra de noche?
Sí. Puedes contratar dos potencias distintas: una para las horas punta, de 8 a 24 h de lunes a viernes, y otra para el resto de horas y los fines de semana. A finales de 2023 solo lo hacía el 2,5 % de los hogares, según el Panel de Hogares de la CNMC.
Es una posibilidad poco conocida y en algunos casos interesante. Si en tu casa el consumo fuerte es de día (el aire por la tarde) y de noche no enciendes casi nada, puedes contratar más potencia en punta y menos en el resto de horas, y ahorrar en el término fijo.
Dicho esto, seamos honestos: para la mayoría de los pisos no compensa complicarse. La diferencia suele ser de unos pocos euros al año y no siempre sale a favor. Merece la pena mirarlo cuando hay un consumo de noche muy marcado, como un coche eléctrico o un termo programado de madrugada.
Es exactamente el tipo de cuenta que hacemos nosotros al revisar una factura: con tus números delante, en dos minutos se ve si compensa o no.
¿Y si resulta que tengo potencia de más?
Es lo más probable. A finales de 2023, el 63 % de los hogares tenía contratado 1,11 kW más de lo que usaba en horas punta, según el Panel de Hogares de la CNMC. Bajarla cuesta 9,04 € más IVA una sola vez, y se nota en todas las facturas siguientes.
Aquí está la buena noticia de este artículo. Mucha gente entra buscando si tiene que subir la potencia y descubre que le sobra.
Pasa por motivos muy normales: se contrató la luz hace quince años, cuando la casa tenía otros aparatos; el piso venía con la potencia puesta del anterior inquilino; o alguien la subió «por si acaso» y ahí se quedó. Y desde entonces, cada mes, ese kW de más aparece en la factura.
Bajar la potencia es mucho más barato que subirla: no hay derechos de extensión ni de acceso, solo los 9,04 € más IVA del enganche. Con lo que se ahorra un hogar medio, ese gasto se recupera en unos meses.
Ahora bien, la misma regla de los 12 meses juega en contra: si la bajas ahora, no podrás subirla hasta el año que viene. Por eso conviene hacer la cuenta con la cabeza fría y no a las tres de la tarde con 40 grados. Nuestro consejo: pasa el verano como estás y revisa la potencia en septiembre, cuando ya sabes de sobra si te ha saltado la luz o no.
Y si la factura de este verano te ha venido con un susto que no te cuadra, mira antes factura de la luz disparada este verano: ¿error o normal?. No siempre es el aire: a veces es la potencia, a veces la tarifa y a veces un servicio que te colaron y que no habías pedido.
Eso es lo que hacemos todos los días: miramos tu factura, calculamos qué te habría costado con otras tarifas y con otra potencia, y te decimos la verdad, aunque la verdad sea «estás bien, no te muevas». De cada 10 facturas que revisamos, 8 acaban pagando menos, y llevamos más de 800 estudiadas desde 2025.
Y algo que para nosotros no es un detalle: siempre te atiende el mismo asesor. Una persona con nombre, que se acuerda de tu caso y a la que puedes volver a escribir en septiembre para decidir lo de la potencia. No una centralita distinta cada vez. Puedes leer cómo trabajamos en quiénes somos o resolver dudas en las preguntas frecuentes.
Antes de subir la potencia, deja que la miremos
Tardas dos minutos en subir la factura. Te decimos si te falta potencia, si te sobra y cuánto puedes ahorrar. Siempre con la misma persona.